Poemas de Norberto Santamarina

Infancia

Alejandra….No corras por el camino sombrío,
Donde súbito surge la culebra que asusta.
No te mojes las manos, que el arroyo está frío,
Porque el sol se ha escondido en la tarde venusta.

Vuelve ya con tu cesta y tus hongos de pino,
Ya la noche se acerca y la casa está lejos,
Y vehementes disputan el pasto esmeraldino
Las vaquillonas negras y los potros bermejos.

Junta ya un ramillete de zinnia y de verbena
Y retorna trotando que tu madre te extraña,
Humeando están frenéticas las ollas de la cena
Y el plenilunio asoma detrás de la montaña.

Alejandra….Yo evoco los años de tu infancia,
Y no sólo la imagen de tu holganza estival,
Recuerdo con nostalgias una figura rancia:
Las manchas de acuarela del primer delantal.

Y sueño tu payaso y añoro tus muñecas,
Tus primeros intentos con el hilo y la aguja,
Y en aquel cumpleaños tu amiguita con pecas,
Y el grito de tu abuelo disfrazado de bruja.

Adolecencia

Alejandra…Las cuadras visitarás mañana,
Que Arzov en tus ausencias se estremece de pena.
Si hambriento te relincha, la proveerás ufana
La alfalfa en un pesebre y en el otro la avena.

Verás si esta semana le han renovado el lecho,
Si le han puesto la manta, si no rompió el bozal,
Le peinarás las crines, le palmearás el pecho
Y cinco zanahorias pondrás en su morral.

Alistarás las botas, la fusta y la chaqueta,
Y soñaras el sábado cuando apagues la luz,
Que vences los obstáculos y Arzov llega a la meta
Buscando la cucarda con la gloria en la cruz.

Alejandra….Yo evoco tu edad adolecente
Y no sólo tu imagen de amazona cabal,
También mi claro orgullo cuando tuve a mi frente
Tu libreta de notas de la escuela Normal.

Y por siempre recuerdo tu mejilla encendida,
Al jugar con las olas, los veranos al sol,
O la vez que en las dunas de la playa escondida
Hallaste un gliptodonte, buscando un caracol.

Plenitud

Alejandra… Regresarás a tu taller bohemio,
Y escoges los pinceles y tiendes bastidores;
Y si el canto de un pájaro lo usas de proemio,
La mañana apacible se puebla de colores.

Levantas en tu mano la palabra dispuesta,
Tierras, rojos y azules anuncian su presencia,
El color y las formas alcanzan su propuesta
Y la naturaleza reconoce su esencia.

Si la expresión demandas a través de texturas,
Al igual contorsionas las cosas y los seres,
Y las formas trasmutas y exaltas las figuras
De caballos rebeldes y de extrañas mujeres.

Alejandra…Yo evoco tu presencia alborotada
Y no sólo tu arte de pinceles y acrílicos.
Quiero ver en tus ojos de niña enamorada
El “color azul” hallado en tus sueños idílicos.

Cuando el tiempo consagre tus afanes y ensueños,
Quiero ser carpintero que tus lienzos encuadre,
Y que un día le muestres a tus hijos pequeños
Las humildes estrofas que escribiera tu padre.